LAS HERENCIAS EN VIDA ROMPEN OTRO TECHO EN GALICIA : 23.000 EN LO QUE VA DE AÑO

27 de November del 2017

Las peticiones ante la Administración autonómica para ejecutar un pacto sucesorio, es decir, una herencia en vida, superaron en octubre los 23.000 casos. La cifra supone que en diez meses se han superado ya las cifras de todo el 2016, un año que se cerró con un récord al pasar de los 21.600 expedientes aprobados (se presentaron más de 23.000), un 75 % más que en el ejercicio precedente. Solo en este 2017 se han anotado más que en todo el 2014 y el 2015 juntos. Hoy entran por el registro de la Xunta unas 76 solicitudes al día, cuando hace solo dos años eran unas 30, una cifra que se mantenía estable.
 
Entregar a uno o varios herederos los bienes que uno tiene antes de fallecer es algo que se puede hacer solo en Galicia y en unas pocas comunidades más (País Vasco, Baleares, Navarra, Cataluña y Aragón) gracias a una dispensa del derecho civil. En el resto de los territorios hay que aguardar a que el legatario muera para proceder al reparto. Los pactos sucesorios (como las apartaciones o pactos de mejora) permiten avanzar una parte de la herencia en vida a algunos de los herederos.
 
Y esto tiene varias ventajas, explican desde Facenda. De entrada, permiten dinamizar el patrimonio, por ejemplo, pasando propiedad de padres a hijos para ponerlas en valor. También favorecen la sucesión en las empresas estando el fundador en vida. Además, incrementan la libertad del testador cuando distribuye los bienes de acuerdo con las necesidades de los propios herederos. En contra, que no hay posible marcha atrás.
 
¿Qué ha propiciado ese fortísimo repunte? Un cambio fiscal que entró en vigor el 1 de enero y que afectaba al impuesto de sucesiones, tributo cedido a las comunidades autónomas, que lo pueden modificar a su antojo. «Hai que ter en conta que a práctica totalidade dos pactos sucesorios xa non tributan en Galicia. Dende o 1 de xaneiro o mínimo exento é de 400.000 euros por herdeiro (e sen contar a vivenda habitual), o que facilita a transmisión en vida dunha herdanza sen que a persoa que a recibe teña que pagar impostos», apuntan fuentes de Facenda.
 
Ese nuevo marco impositivo permite que, según los cálculos de la Axencia Tributaria de Galicia, el 99 % de los herederos no tengan que abonar este tributo. Lo tienen que declarar, pero no pagan. Cuando se supera ese límite exento de 400.000 euros, solo se tributa por lo que se supera. Es decir: si la parte recibida es de 450.000 euros, solo afecta a los 50.000 restantes. Y el límite se aplica por cada heredero: si es por 600.000 euros y dos personas se reparten partes iguales, cada una recibiría 300.000 y ambas estarían, por lo tanto, exentas.
 
Esa bonificación fiscal ha hecho que muchos contribuyentes hayan decidido ejecutar ahora su legado aprovechando esa ventana abierta. ¿Y por qué tantas prisas? Algunos expertos interpretan que hay un cierto temor a que la Xunta en algún momento decida dar marcha atrás a la bonificación y, si no tumbarla, al menos modificarla para ingresar más. Las bonificaciones en sucesiones han hecho un roto -ya calculado por Facenda- en las cuentas de la Xunta. Entre enero y junio la Administración ingresó 54 millones por este concepto, 16 menos que un año antes, cuando ya había registrado un fuerte retroceso. Al menos durante el 2018 seguirá en vigor porque lo ha incluido la consellería en los Orzamentos del próximo ejercicio, ahora en debate.
 
La rebaja fiscal no logra frenar la renuncia a los legadosLa rebaja fiscal implantada en Galicia desde el 1 de enero del 2016 en el impuesto de sucesiones no ha evitado que la renuncia a las herencias siga en cifras muy elevadas. Tanto que en el primer semestre de este 2017 se ha superado la cifra histórica de negativas a recibir el legado de un familiar. Entre enero y junio los colegios de notarios han sumado 1.246 renuncias expresas, superando los datos del segundo semestre del 2015, cuando se produjo el mayor pico. Solo entre abril y junio de este ejercicio -último dato disponible- dijeron no 618 herederos, siendo el cuarto mayor trimestre de la serie histórica.
 
¿A qué obedece este fenómeno si hay más facilidades fiscales para recibir bienes? Principalmente, a la carga que puede llevar detrás lo que se reciba, sobre todo en forma de deudas por bienes inmuebles, que pasan de forma automática a los herederos. Por ejemplo, una hipoteca que queda pendiente o un crédito por un bien de consumo, o un aviso de impago de algún impuesto pendiente...
 
Otras fuentes apuntan a que también hay casos de gallegos que renuncian a recibir herencias de familiares que tienen bienes fuera de España y que tributan por el tipo general (más caro), sin poder acogerse a bonificaciones autonómicas. En una comunidad como la gallega, con tanta población que emigró a mediados del siglo XX, es una explicación plausible. Ahora bien, esta imposición es solo para los bienes que se reciben fuera de Europa, porque una sentencia del tribunal de la UE obligó a España a cambiar la legislación al establecer diferencias en el trato fiscal de las donaciones y las sucesiones entre los residentes y no residentes... pero solo para el ámbito comunitario. Los del resto de los países son los perjudicados.
 
Fuente: La Voz de Galicia